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miércoles, 21 de octubre de 2009

Mientras sucede...


Acaba de ser el cumpleaños de mi hermana, hecho que me hizo reflexionar. Así es señores: también reflexiono. Definitivamente soy un estuche de monerías, lo sé.


Vámonos a un febrero. Los febreros son cautivantes para mí porque todavía perdura un frío punzante. Además por supuesto: es mi cumpleaños. Odio mi cumpleaños, pero amo los febreros.

¿Que porqué odio mi cumpleaños? Por favor ¿Quién realmente ama su cumpleaños como tal? A mí toda la vida me han pasado cosas que van de lo incómodo a lo repulsivo en esos días.

Cosas gratas también. Una que agradezco enormemente haber tenido en un cumpleaños específicamente es:

"No haber tenido unos XV años"
Aplausos, por favor.


Así es, no tuve un vals, no tuve palabras ni de mi papá, ni de mi padrino borracho. No hubo souvenirs ridículos y no hubo tampoco lágrimas, ni zapatillas molestas. No hubo cosa alguna que me irritara ese día. Digamos que sólo situaciones poco incómodas.




A mi cumpleaños número quince le doy un sincero Ok.


***

Ahora, estoy a dos pasos de cumplir los 18 años (realmente) y me siento con una terrible emoción. Se me hace cursi el pensar que ésta, debe ser la mía. No sé qué haré para este tresdefebrero. Será algo gordo y definitivamente el concepto de los febreros se tiene que embellecer aún más.

La mayoría de mis lectores ya son mayores de edad. Lo sé, soy una bebé. Pero digan si estoy loca. ¿Esperaban algo de sus dieciochos?

miércoles, 12 de agosto de 2009

El enfrentamiento con la realidá


"Eres una hija adoptiva". La revelación de esta verdad no fue fácil y las consecuencias que engendró son las esperadas. Lo descubrí a los 9 años, pero lo he mantuve en secreto por 8 años más. Un día sin pensarlo, le pregunté a mi madre: "¿Es verdad?"

No puedo negarlo, al principio me sentí encantada con la noticia, de momento era diferente, era una persona especial. Tenía un extraordinario secreto que guardar. No pensé ni por un momento que mis verdaderos padres estuvieran vivos. Debían haber muerto trágicamente, era lógico, de otra manera me habrían tenido con ellos... ¿No? ¿Nooo?

Para tener nueve años ya había leído mucho y ésa fue mi salvación, pues tomé aquella drámatica revelación de un modo totalmente literario. Pero eso duro poco tiempo, y la angustía comenzó a invadirme.

Ahora me pregunto: ¿Cómo se vive después de conocer que esos seres a los que siempre se han considerado de la misma sangre, no son los verdaderos padres? ¿Qué valor puede tener un pasado hasta el momento inexistente?

No lo sé, no lo sé


Nota: Chequen lo fastidiosa que soy hasta en la fantasía.




miércoles, 29 de julio de 2009

Dos minutos de odio

  • Hoy me levanté hasta el medio día, a pesar de que mi celular despertador tenía órdenes claras para sonar justo a las nueve de la mañana. Si sonó, pero de inmediato mi mano se encargó de él.
  • Traigo una furia dentro, ésta me recorre desde las entrañas hasta la punta de la lengua; no sé a que se deba, si a los alimentos que ingerí o a un nosequé que a todos nos da.
  • Este narcisismo cada vez es más evidente (hasta para mí), debo decirte como me siento y lo hago de la manera más egoísta, no me interesa cómo te encuentres tú.
  • Llevo un par de días leyendo 1984, de George Orwell, y ya lo amo.

Puntos dedicados a ti, para que no digas que soy tan ojete:

  • Supongamos que vivimos en Un mundo feliz, entonces tú vestirías de color caqui, de negro no, porque eres pendeja y yo no aguantaría el hecho de que tu pensaras: - a huevo, que dark soy ¬¬ -. Así que serías Delta, no podrías ser Epsilona porque no eres tan pendeja, bueno sí eres pendeja, pero no así ¿ajá?
  • Si ésta fuera una Historia de Cronopios y de Famas, tú serías esperanza, (así es que ni sueñes mijíta, porque madera de cronopio simplemente no tienes).
  • Ya sin suponer... en este mundo, en esta historia, tú mujer: eres la misma pendeja que en los otros. F I N I T O