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miércoles, 7 de octubre de 2009

Un lunes. Ah y guácala Latania



Es lunes, son las seis y media de la mañana y yo estoy alistándome para ir a mis clases. Todo es normal. Me limpio donde tengo que limpiarme, me visto, tomo mis cosas y salgo de casa para emprender el viaje largo/corto a mi escuela.

Le hago la parada al camión que me llevará hasta la estación del metro más cercana a mi casa. El micro va lleno, yo todavía no puedo subir más que el primer escalón, a pesar de ello, el chofer decide avanzar, así que yo improviso en mi mente escenas chuscas en las cuales salgo disparada del camión y Superman me salva. Logro subir por completo.

Llegamos a una avenida en la cual teníamos que dar vuelta hacia la izquierda. Pero el micro, sigue derecho. Pienso que me pude haber equivocado de camión, así que de soslayo reviso el letrero del camión. No, no me equivoqué.

El micro se detiene, el chofer se levanta y nos dice:
-Una disculpa, bájensen


Yo, estoy confundida, sé donde estoy, pero nunca había estado ahí sola, sólo había pasado ya muchas veces en carro. Camino hacía la avenida más cercana. Es horrible, el camino es feo y no hay mucha gente. Pienso que no fue buena idea ponerse sandalias hoy.

Después de diez minutos de caminar, llego a la avenida y busco el camión que tomaré. Tengo el tiempo contado para llegar. Hago la parada. Abordo, pago y me siento. Estoy distraída, observo fijamente una toalla de la virgen de Guadalupe, me estremezco.

El chofer conciente de las congestionadas avenidas, decide sabiamente meterse en sentido contrario. Luego lo toma como hobbie y aunque no haya tráfico, vamos al revés. Todos nos saludan amablemente. Ahora sí es tarde, corro rumbo al metro, corro rumbo a la escuela. ¿Todo para qué? Para que la pinche maestra llegue tarde...

En otras noticas: Una tal Tania me da pena ajena por ser ratera de entradas de Pelo, de Lilián, mías y no sé de quien más.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Y al cliente... lo que pida


Hoy escribo como una forma de respuesta a lo que escribió Annie aquí.

Yo soy una de esas "señoras de la tienda". Trabajo en una y la verdad no me agrada para nada, la mayoría de ustedes tiene la perspectiva desde el exterior, como clientes y como consumidores. La mayoría hemos comprado en tienditas de la esquina o en ventanitas.

Mi tienda es una tiendita de la esquina, hago la aclaración porque considero que no es lo mismo que una ventanita. Ya llevo seis años trabajando ahí y por lo tanto ya llevo seis años de getas a la clientela, de corajes y de mentadas de madre. Siempre he odiado la frase: "Al cliente, lo que pida". Es más me vale madre lo que quiera la gente.

Al principio de mi carrera como tendera, tenía esperanzas y hasta lo hacía de buenas, ahora nada más me llega la hora y se me nubla el mundo. Y sí, estoy de acuerdo que también pasa una que otra cosa agradable, pero no las suficientes como para que no me sienta a morir.

Diálogos con un niño de seis años
-Niñopendejo: Señora, señora
-Señora (o sea YO): ¿Sí? ¿Qué vas a llevar?
-Niñopendejo: Mmm, ¿Qué tiene de a $1.00?
-Señora (o sea YO): Nada hijín. Es más, mejor ve y chinga a tu madre, dile que no mame, que en estos tiempos ya no hay nada que cueste $1.oo hijín.

Está bien, acepto que lo último no fue real, pero siempre tengo que reprimir ese tipo de respuestas, aunque existan chicles que cuesten menos de un peso. Ahh y no tiene nada que ver la edad con que éste esté pendejo. Ahora:

Diálogos con otro niño pendejo
-Niñopendejo: Señora, (toca con una moneda en el mostrador) ¡señoraaaa!.
-Señora (o sea YO): ¿Sí? ¿Qué vas a llevar Niñopendejo?
-Niñopendejo: Mmm, unos Doritos
-Señora (o sea YO): ¿De cuáles?
-Niñopendejo: Mmm, de los normales.
-Señora (o sea YO, pero ahora con cara de ¿Qué coño?): No hay normales, tengo Nachos, Pizzerolas, Diablo, Incógnita, Verdes [...] ¿De cuáles?
-Niñopendejo: Verdes

*La señora va por losDoritos, se los entrega.


-Niñopendejo: No, de esos no. Yo quiero unos que son como torcidos...

Lo demás ya no es apto para el público.



miércoles, 16 de septiembre de 2009

Laura

"Ay, a ti en el futuro te va a ir taaaan bien, vas a tener muchas cosas, la vida te recompensará, ya verás..."

Éstas son las palabras de una amiga (que no es mi amiga) al terminar de contarle con una sonrisa en el rostro los pocos años que llevo de vida.

Yo tengo muchas cosas, por las cuales: ser feliz. Aunque no tengo siquiera un concepto de la palabra feliz, soy necia y la uso de cualquier modo ¿ajá? Prosigo, si me preguntas que algo así como:


¿Qué tienes en la vida que te cause felicidad?
que no es lo mismo que preguntar: ¿Qué te causa felicidad en la vida?

Yo respondo sólo con una actitud impasible.

Mi compañera comenzó a platicarme cosas de su vida y yo también comencé a decirle muchas cosas de la mía. La verdad nunca me he sentido miserable, no tanto. Tampoco afortunada, porque no creo en la suerte, pero ese día al finalizar mi pequeño relato, se me escurrió la piel de la cara al escuchar la frase de allá arriba, que pondré de nuevo, porque eso se merece por ser tan compasiva y misericordiosa:

"Ay, a ti en el futuro te va a ir taaaan bien, vas a tener muchas cosas, la vida te recompensará, ya verás..."

No me gustan las comparaciones, se me hacen injustas en cualquier sentido, y todo mundo sabe que yo soy una de las personas más justas de este universo. La mujer para hacerme sentir miserable se basó en una comparación de su vida con la mía.

La verdad ahorita (y siempre) estoy bailando con la más fea (esto lo dice mi padre agregándole un nimodo), pero vivo feliz. Y me vale madres que sea eso de feliz


lunes, 7 de septiembre de 2009

Para ti, mujer



Uno puedo decir siempre cosas, sentir muchas otras. Podemos creer que somos sinceros, con nosotros, con los demás. No percatamos nunca el engaño que está presente en cada parte de nuestro ser. ¿Por qué no podemos ser sinceros ni siquiera con nosotros mismos?

Muchos creen en algo desde el principio. Pero tú y Yo necesitamos mucho más que un principio para que ese algo nos parezca creíble.

Hace casi dieciocho te vi por primera vez. Tengo diecisiete años de reconocer tu voz y tus risas, aún estando a una lejana distancia. Dieciséis años de sentir tus brazos alrededor de mi ser. Quince de los dieciocho que tengo, de conocer tus gustos, tus debilidades, tus miedos y sobre todo: tus sueños. Dieciocho años de saber que es lo que dirás tan sólo con mirar en tus ojos. Dieciocho años ya, sabiendo cuál es el sabor de cada uno de tus abrazos...


Ya son dieciséis años que no despierto sobre tu pecho. Hace doce no sabía porque querías separarme tanto de ti. Tengo once años de comprender el porqué de mis ahora, antiguos llantos. Hace ocho años recibía todo de ti, y a la vez yo te daba todo de mí. Seguía y hacía lo que desearas, para que tú te sintieras bien.

Ya eran casi seis años de perseguir tus sueños, dejando completamente a un lado mis creencias.

Ahora mis oídos sólo desbordan consejos de mujer a mujer que no me sirven para nada. De verdad, tantos años de conocerte, de saberte y ahora tú...

Mujer, te vas.
¿Por qué ya no te reconozco?



miércoles, 26 de agosto de 2009

El Obituario



Ayer que revisaba las recién estrenadas libretas de mi hermana de seis años, ya saben: para ver lo aplicada que es, noté que estaban forradas con periódico y pensé (o no me acuerdo si dije): Oh, mira que bien que reciclen, estoy orgullosa de mi familia (ok, eso no lo pensé ni lo dije, lo acabo de inventar). Lo que sí pensé fue que seguramente la bendita maestra hipócritamente había solicitados así las libretas para demostrar ante la sociedad estudiantil su gran conciencia por el medio ambiente y sobre todo su creatividad...

Terminé de soltar mi veneno, bueno, de hecho no, pero digamos que tomé un receso. Así que continué checando las bonitas libretas, y fue cuando me percaté de algo: En la contraportada de la libreta de Matemáticas de mi hermanititita de seis años, había una página de periódico dedicada al Obituario:

Nos unimos en la pena que embarga a las familias de:
José (inserte aquí un apellido mamón) Tenorio que fallece un 20 de Febrero en Toluca, Edo. de Méx. a los sesentaytantos años de edad, por complicaciones con el corazón.

Su esposa: Josefa Arrieta; hijos: Leticia y Javier Domínguez e Ibon; nieta: Paula;hermana: Marian; Iñaki y Maribel, Benito; tíos, sobrinos, primos y demás familiares.

Ruegan a sus amistades encomienden su alma a Dios


Pasaron tres segundos y de verdad no le daba relevancia al tema. Entonces mi mente dio un salto en el tiempo, pasaron años ante mis ojos y en tan sólo segundos me encontré frente a mi niñez. Estaba ahí sentada y en mis manos tenía una libreta, la cual contemplaba ensimismada. Realmente estaba abstraída en ese color índigo de la ahora antiquísima libreta, ése que apenas se asomaba entre los recortes de noticias amarillistas.

Regresé al presente y descubrí que las contraportadas de las libretas que he tenido en la vida, son las que formaron mi personalidad violenta y agresiva. Así que ahora esperaré sentada a ver que resulta de mi hermana con esas compasivas páginas que ahora cubren sus cuadernos...

miércoles, 12 de agosto de 2009

El enfrentamiento con la realidá


"Eres una hija adoptiva". La revelación de esta verdad no fue fácil y las consecuencias que engendró son las esperadas. Lo descubrí a los 9 años, pero lo he mantuve en secreto por 8 años más. Un día sin pensarlo, le pregunté a mi madre: "¿Es verdad?"

No puedo negarlo, al principio me sentí encantada con la noticia, de momento era diferente, era una persona especial. Tenía un extraordinario secreto que guardar. No pensé ni por un momento que mis verdaderos padres estuvieran vivos. Debían haber muerto trágicamente, era lógico, de otra manera me habrían tenido con ellos... ¿No? ¿Nooo?

Para tener nueve años ya había leído mucho y ésa fue mi salvación, pues tomé aquella drámatica revelación de un modo totalmente literario. Pero eso duro poco tiempo, y la angustía comenzó a invadirme.

Ahora me pregunto: ¿Cómo se vive después de conocer que esos seres a los que siempre se han considerado de la misma sangre, no son los verdaderos padres? ¿Qué valor puede tener un pasado hasta el momento inexistente?

No lo sé, no lo sé


Nota: Chequen lo fastidiosa que soy hasta en la fantasía.




jueves, 30 de julio de 2009

Almohada .


Soy mala persona y te torturo con mi playlist

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En unos días será mi nocumpleños, yo quiero esto:


Una almohada (como ésta, claro)


Por favor y Gracias jajaja
PALARAS MÁGICAS

viernes, 10 de julio de 2009

Vacío

Ayer, fue el tercer evento que se realizó para celebrar que ya no somos preparatorianos, ayer fue cuando pasó ella diciéndonos discretamente lo que se avecinaba: la entrega de reconocimientos.

-¿Qué? ¿Cuáles reconocimientos?
-Los reconocimientos
-Pero si ya nos entregaron todas esas cosas ¿no?
-Sí, pero ahora te van a dar tu reconocimiento
-Pero ya me lo dieron
-Sí, pero tú tienes que hacer como si te lo estuvieran dando
-¿Cómo?
-Sí, te van a dar un folder
-¿Un folder para qué?
-Para que parezca que te dan tu reconocimiento
-Ahhh, pero si ya me lo dieron
-Sí, pero no, tú harás como si apenas lo fueras a recibir
-Ahhh, pero ¿qué viene en el folder?
-Nada...

Así es, ayer me dieron un folder VA--O, para hacer el show de nuevo y para que todos nos sintiéramos aplaudidos otra vez; esa fue la segunda vez que vivo el aburrido nombrepornombre de mis ahora ex-compañeros de preparatoria.

Y como diría mi amiga "La paz esté con ustedes" lo filosófico de un reconocimiento enblanco por haber estudiado en esa institución, puede ser explicado en varias opciones:

  1. Nos quieren enseñar a no preocuparnos por lo material
  2. No nos reconocen nada, y maldicen la hora en la que pisamos esa institución
  3. Vivimos en una sociedad vacía que se rige por el paradigma del hedonismo
o bien puede ser mi opción
  1. Eso no significó absolutamente nada
Yo no sé, lo que sí se es que alguien que pensé que no me hablaría, me hablo.
Órale... ¿no? ¬¬


viernes, 22 de mayo de 2009

Tabula rasa

Hoy me pongo de cursi y es que estoy a punto de cerrar una etapa más de mi vida, no sólo me refiero a la escuela... sino a todo lo que me paso en todos esos años, cosas tanto buenas como muy malas, pero de igual manera demasiado simbólicas.
Ahora me di un espacio para pensar en todo lo que me aquejó en lo que apenas llevo de vida, y pensé que por tantos motivos preferiría poder hacer tabla rasa, reiniciarme a mi misma, reestablecerme y reencontrarme en lo que una vez fui.

Pero de nuevo me doy cuenta de que es de lo más imbécil, ¡porqué no puedo hacerlo! Toda esa cantidad de cosas funestas que me pasaron me fueron formando como lo que soy: un ser detestable para muchos o tal vez un ser lleno de humanidad para pocos.

No lo sé, creo que nunca me ha interesado lo que opinen de mi persona, pero es cuando hago una recapitulación de mi vida cuando en verdad me doy cuenta de lo que era yo, de lo que me convertí, y si hay algo que me preocuparía... es el pensar que algo he hecho mal, lo que me llevaría a arrepentirme de al menos una cosa (hecho que nunca hago), eso sí me provocaría un dolor abismal: mi propio mal juicio