*Ahora las entradas en este blog se publicarán sólo semanalmente*
Mentiras
Está bien, no serán semanales. La razón por la cual la fecha de mi última entrada haya sido un viernes veinticinco de septiembre (o sea hace tantitíto más de una semana) es porque quería demostrarle a este blog que no puede controlar mi vida, que no me puede manipular a su antojo ¿ajá? Ya después de haber hecho la finta, me dispongo a pendejear...
No sé porque casi siempre hablo de mí como una persona muy infeliz y desgraciada. Bueno la verdad sí conozco el porqué y ustedes seguramente también. Pero se lee mucho más interesante un "no sé". Me siento pendejamente misteriosa.
Erika Casiopea no sólo es lloriqueos en un rincón, también tiene sus momentos de felicidá. Mi cerebro muchas veces secreta neurotransmisores que me hacen desear algo o anhelar un comportamiento que me proporcione placer, acciones tales como:
Erika Casiopea no sólo es lloriqueos en un rincón, también tiene sus momentos de felicidá. Mi cerebro muchas veces secreta neurotransmisores que me hacen desear algo o anhelar un comportamiento que me proporcione placer, acciones tales como:
- Subir estas escaleras
- Tomar licuados de fresa con el señor calvo de los licuados de fresa.
- Decir Ai ro nó (I don't know)
- La práctica de la mortificación de la carne por motivos religiosos
- Divagar sobre si es mejor utilizar la tarjeta o el boleto en el metro
- Reír por mi incapacidad para escribir o pronunciar el nombre de Clotilde


