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miércoles, 14 de octubre de 2009

In-A-Gadda-Da-Vida


Camino a la escuela, venía escuchando cumbias de esas que al principio traen conversaciones parecidas a éstas:



Ella dice: "No mi amor, yo te prometo, que no te volveré a engañar nunca más"
Él responde: Que no le importa que sea una puta, que él la perdona (o una mamada parecida).

*Entra la bonita melodía*


Ese día llegué media hora antes a la escuela. Yo sólo me senté en las hermosas escaleras. En las bancas no, porque no me vería igual de interesante ahí ¿ajá?

Después saqué dos libretas y empecé a escribir (pendejadas) para matar el tiempo, en eso llegó un chico de mi clase, el cual no me saludó, porque "no me reconoció". Yo me hice aún más tonta. Luego se acercó y me pidió una disculpa por no haberme saludado antes, argumentando su ya avanzada ceguera.

Me dijo algo que me gusto, supongo que desde un principio sabía que lo que escucharía me iba a gustar y por eso me lo dijo, no lo sé. Quiero creer que esa persona de verdad sí lo piensa realmente.

***

Y ¿Qué creen que haya sido eso tan lindo que me dijo?
Sin duda una de las cosas más estúpidas también.
Y no tiene nada que ver con -el amor-.

sábado, 3 de octubre de 2009

De las mentiras y el placer


*Ahora las entradas en este blog se publicarán sólo semanalmente*

Mentiras

Está bien, no serán semanales. La razón por la cual la fecha de mi última entrada haya sido un viernes veinticinco de septiembre (o sea hace tantitíto más de una semana) es porque quería demostrarle a este blog que no puede controlar mi vida, que no me puede manipular a su antojo ¿ajá? Ya después de haber hecho la finta, me dispongo a pendejear...

No sé porque casi siempre hablo de como una persona muy infeliz y desgraciada. Bueno la verdad sí conozco el porqué y ustedes seguramente también. Pero se lee mucho más interesante un "no sé". Me siento pendejamente misteriosa.

Erika Casiopea no sólo es lloriqueos en un rincón, también tiene sus momentos de felicidá. Mi cerebro muchas veces secreta neurotransmisores que me hacen desear algo o anhelar un comportamiento que me proporcione placer, acciones tales como:

  • Subir estas escaleras
  • Tomar licuados de fresa con el señor calvo de los licuados de fresa.
  • Decir Ai ro nó (I don't know)
  • La práctica de la mortificación de la carne por motivos religiosos
  • Divagar sobre si es mejor utilizar la tarjeta o el boleto en el metro
  • Reír por mi incapacidad para escribir o pronunciar el nombre de Clotilde

Conclusión:

1. Querido blog, he podido más que tú
2. Amo a mi hermanita


viernes, 22 de mayo de 2009

Tabula rasa

Hoy me pongo de cursi y es que estoy a punto de cerrar una etapa más de mi vida, no sólo me refiero a la escuela... sino a todo lo que me paso en todos esos años, cosas tanto buenas como muy malas, pero de igual manera demasiado simbólicas.
Ahora me di un espacio para pensar en todo lo que me aquejó en lo que apenas llevo de vida, y pensé que por tantos motivos preferiría poder hacer tabla rasa, reiniciarme a mi misma, reestablecerme y reencontrarme en lo que una vez fui.

Pero de nuevo me doy cuenta de que es de lo más imbécil, ¡porqué no puedo hacerlo! Toda esa cantidad de cosas funestas que me pasaron me fueron formando como lo que soy: un ser detestable para muchos o tal vez un ser lleno de humanidad para pocos.

No lo sé, creo que nunca me ha interesado lo que opinen de mi persona, pero es cuando hago una recapitulación de mi vida cuando en verdad me doy cuenta de lo que era yo, de lo que me convertí, y si hay algo que me preocuparía... es el pensar que algo he hecho mal, lo que me llevaría a arrepentirme de al menos una cosa (hecho que nunca hago), eso sí me provocaría un dolor abismal: mi propio mal juicio