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miércoles, 14 de octubre de 2009

In-A-Gadda-Da-Vida


Camino a la escuela, venía escuchando cumbias de esas que al principio traen conversaciones parecidas a éstas:



Ella dice: "No mi amor, yo te prometo, que no te volveré a engañar nunca más"
Él responde: Que no le importa que sea una puta, que él la perdona (o una mamada parecida).

*Entra la bonita melodía*


Ese día llegué media hora antes a la escuela. Yo sólo me senté en las hermosas escaleras. En las bancas no, porque no me vería igual de interesante ahí ¿ajá?

Después saqué dos libretas y empecé a escribir (pendejadas) para matar el tiempo, en eso llegó un chico de mi clase, el cual no me saludó, porque "no me reconoció". Yo me hice aún más tonta. Luego se acercó y me pidió una disculpa por no haberme saludado antes, argumentando su ya avanzada ceguera.

Me dijo algo que me gusto, supongo que desde un principio sabía que lo que escucharía me iba a gustar y por eso me lo dijo, no lo sé. Quiero creer que esa persona de verdad sí lo piensa realmente.

***

Y ¿Qué creen que haya sido eso tan lindo que me dijo?
Sin duda una de las cosas más estúpidas también.
Y no tiene nada que ver con -el amor-.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Un lunes. Ah y guácala Latania



Es lunes, son las seis y media de la mañana y yo estoy alistándome para ir a mis clases. Todo es normal. Me limpio donde tengo que limpiarme, me visto, tomo mis cosas y salgo de casa para emprender el viaje largo/corto a mi escuela.

Le hago la parada al camión que me llevará hasta la estación del metro más cercana a mi casa. El micro va lleno, yo todavía no puedo subir más que el primer escalón, a pesar de ello, el chofer decide avanzar, así que yo improviso en mi mente escenas chuscas en las cuales salgo disparada del camión y Superman me salva. Logro subir por completo.

Llegamos a una avenida en la cual teníamos que dar vuelta hacia la izquierda. Pero el micro, sigue derecho. Pienso que me pude haber equivocado de camión, así que de soslayo reviso el letrero del camión. No, no me equivoqué.

El micro se detiene, el chofer se levanta y nos dice:
-Una disculpa, bájensen


Yo, estoy confundida, sé donde estoy, pero nunca había estado ahí sola, sólo había pasado ya muchas veces en carro. Camino hacía la avenida más cercana. Es horrible, el camino es feo y no hay mucha gente. Pienso que no fue buena idea ponerse sandalias hoy.

Después de diez minutos de caminar, llego a la avenida y busco el camión que tomaré. Tengo el tiempo contado para llegar. Hago la parada. Abordo, pago y me siento. Estoy distraída, observo fijamente una toalla de la virgen de Guadalupe, me estremezco.

El chofer conciente de las congestionadas avenidas, decide sabiamente meterse en sentido contrario. Luego lo toma como hobbie y aunque no haya tráfico, vamos al revés. Todos nos saludan amablemente. Ahora sí es tarde, corro rumbo al metro, corro rumbo a la escuela. ¿Todo para qué? Para que la pinche maestra llegue tarde...

En otras noticas: Una tal Tania me da pena ajena por ser ratera de entradas de Pelo, de Lilián, mías y no sé de quien más.

sábado, 3 de octubre de 2009

De las mentiras y el placer


*Ahora las entradas en este blog se publicarán sólo semanalmente*

Mentiras

Está bien, no serán semanales. La razón por la cual la fecha de mi última entrada haya sido un viernes veinticinco de septiembre (o sea hace tantitíto más de una semana) es porque quería demostrarle a este blog que no puede controlar mi vida, que no me puede manipular a su antojo ¿ajá? Ya después de haber hecho la finta, me dispongo a pendejear...

No sé porque casi siempre hablo de mí como una persona muy infeliz y desgraciada. Bueno la verdad sí conozco el porqué y ustedes seguramente también. Pero se lee mucho más interesante un "no sé". Me siento pendejamente misteriosa.

Erika Casiopea no sólo es lloriqueos en un rincón, también tiene sus momentos de felicidá. Mi cerebro muchas veces secreta neurotransmisores que me hacen desear algo o anhelar un comportamiento que me proporcione placer, acciones tales como:

  • Subir estas escaleras
  • Tomar licuados de fresa con el señor calvo de los licuados de fresa.
  • Decir Ai ro nó (I don't know)
  • La práctica de la mortificación de la carne por motivos religiosos
  • Divagar sobre si es mejor utilizar la tarjeta o el boleto en el metro
  • Reír por mi incapacidad para escribir o pronunciar el nombre de Clotilde

Conclusión:

1. Querido blog, he podido más que tú
2. Amo a mi hermanita


viernes, 25 de septiembre de 2009

Y al cliente... lo que pida


Hoy escribo como una forma de respuesta a lo que escribió Annie aquí.

Yo soy una de esas "señoras de la tienda". Trabajo en una y la verdad no me agrada para nada, la mayoría de ustedes tiene la perspectiva desde el exterior, como clientes y como consumidores. La mayoría hemos comprado en tienditas de la esquina o en ventanitas.

Mi tienda es una tiendita de la esquina, hago la aclaración porque considero que no es lo mismo que una ventanita. Ya llevo seis años trabajando ahí y por lo tanto ya llevo seis años de getas a la clientela, de corajes y de mentadas de madre. Siempre he odiado la frase: "Al cliente, lo que pida". Es más me vale madre lo que quiera la gente.

Al principio de mi carrera como tendera, tenía esperanzas y hasta lo hacía de buenas, ahora nada más me llega la hora y se me nubla el mundo. Y sí, estoy de acuerdo que también pasa una que otra cosa agradable, pero no las suficientes como para que no me sienta a morir.

Diálogos con un niño de seis años
-Niñopendejo: Señora, señora
-Señora (o sea YO): ¿Sí? ¿Qué vas a llevar?
-Niñopendejo: Mmm, ¿Qué tiene de a $1.00?
-Señora (o sea YO): Nada hijín. Es más, mejor ve y chinga a tu madre, dile que no mame, que en estos tiempos ya no hay nada que cueste $1.oo hijín.

Está bien, acepto que lo último no fue real, pero siempre tengo que reprimir ese tipo de respuestas, aunque existan chicles que cuesten menos de un peso. Ahh y no tiene nada que ver la edad con que éste esté pendejo. Ahora:

Diálogos con otro niño pendejo
-Niñopendejo: Señora, (toca con una moneda en el mostrador) ¡señoraaaa!.
-Señora (o sea YO): ¿Sí? ¿Qué vas a llevar Niñopendejo?
-Niñopendejo: Mmm, unos Doritos
-Señora (o sea YO): ¿De cuáles?
-Niñopendejo: Mmm, de los normales.
-Señora (o sea YO, pero ahora con cara de ¿Qué coño?): No hay normales, tengo Nachos, Pizzerolas, Diablo, Incógnita, Verdes [...] ¿De cuáles?
-Niñopendejo: Verdes

*La señora va por losDoritos, se los entrega.


-Niñopendejo: No, de esos no. Yo quiero unos que son como torcidos...

Lo demás ya no es apto para el público.



miércoles, 16 de septiembre de 2009

Laura

"Ay, a ti en el futuro te va a ir taaaan bien, vas a tener muchas cosas, la vida te recompensará, ya verás..."

Éstas son las palabras de una amiga (que no es mi amiga) al terminar de contarle con una sonrisa en el rostro los pocos años que llevo de vida.

Yo tengo muchas cosas, por las cuales: ser feliz. Aunque no tengo siquiera un concepto de la palabra feliz, soy necia y la uso de cualquier modo ¿ajá? Prosigo, si me preguntas que algo así como:


¿Qué tienes en la vida que te cause felicidad?
que no es lo mismo que preguntar: ¿Qué te causa felicidad en la vida?

Yo respondo sólo con una actitud impasible.

Mi compañera comenzó a platicarme cosas de su vida y yo también comencé a decirle muchas cosas de la mía. La verdad nunca me he sentido miserable, no tanto. Tampoco afortunada, porque no creo en la suerte, pero ese día al finalizar mi pequeño relato, se me escurrió la piel de la cara al escuchar la frase de allá arriba, que pondré de nuevo, porque eso se merece por ser tan compasiva y misericordiosa:

"Ay, a ti en el futuro te va a ir taaaan bien, vas a tener muchas cosas, la vida te recompensará, ya verás..."

No me gustan las comparaciones, se me hacen injustas en cualquier sentido, y todo mundo sabe que yo soy una de las personas más justas de este universo. La mujer para hacerme sentir miserable se basó en una comparación de su vida con la mía.

La verdad ahorita (y siempre) estoy bailando con la más fea (esto lo dice mi padre agregándole un nimodo), pero vivo feliz. Y me vale madres que sea eso de feliz


jueves, 2 de julio de 2009

El hecho


Hoy mi despertar me hizo sentir tan extraña, por alguna misteriosa razón, mi cama lucía con todo al revés, sí, o sea: encima de mí estaba la colcha, luego una cobija y hasta arriba una sábana, que era la que se supone debía estar abrazando al colchón (porque han de saber que no me gusta usar la otra sábana que va encima). Me levanté a las 12:25 pm, me tallé los ojos y descubrí el hecho, que fue muy raro en mí por que yo casi no me muevo, o mejor dicho casi no me movía a la hora de dormir.

Otro suceso extraño al dormir, aparte del hecho de que siempre hablo cuando estoy con Morfeo, es el que me ocurrió la madrugada del ocho de junio de este año, cuando llegue muy cansada, mandé un mensaje y me quedé dormida con mi celular en la mano... Ya en la mañana desperté con el celular sin la tapa, la cual busqué exhaustivamente y con tristeza y nostalgía les digo: aún no la encuentro; así que vivo con un celular sin tapa, y con una intimidad que suelo ventilar todas las madrugadas.